Vaya, ¡cuánto tiempo! Hace casi un mes que no me paso por aquí y me parece toda una vida. Podría decir que el curro, el gimnasio, o simplemente las pocas ganas, es lo que me ha mantenido apartada de mi pequeño espacio virtual. Soy un mal ejemplo a seguir, lo reconozco.
Bueno, echa ya la introducción, y tras las oportunas disculpas por mi largo retardo, os contaré que el fin de semana pasado me bajé con María a Granada. La idea era: concierto de Shakira (gratis, porque si no la menda no se baja para allá), tapitas, relax y como no... ver a Pachús, que por otro lado ya tocaba.
La idea era poner aquí una foto del concierto pero sólo saqué dos y tampoco es que sean la leche así que he decidido abstenerme.
Tras el concierto, que no estuvo mal, lo que apetecía era una cenita. Conseguimos llegar a una pizzería, donde reconozco que me puse gocha, y tras llenar nuestros estómagos nos fuimos al garito de Pas. María se fue pronto para estar con su chico, que para eso también había bajado a Granada. Yo me quedé con Pachús en el garito hasta que llegó la hora de cerrar.
El sábado fue día de paseíto, tapitas y compras.
Pero lo que nos sentó realmente bien fueron los crepes con chocolate que nos tomamos a media tarde. ¿Verdad María? Repusimos pilas, o las que pudimos, en el hotel, viendo un programa de viajes que presentaba Santi Millán, y de nuevo al garito de Pachús.
A mí esa noche no me apetecía mucho movimiento, así que decidimos irnos pronto a sobar para despertarnos pronto el domingo y aprovechar algo antes de volvernos. Al final, no es que me acostara excesivamente pronto pero lo suficiente como para ser capaz de levantarme a las once y pico y darle un paseo a Quincho.
Después, una sopita de cocido en un restaurante, el cafelito y de vuelta a Madrid.
Pas, se me ha hecho muy corto. Prometo "Volver", recuerdas?
El miércoles 14 de marzo, Juanito Makandé ofrece su único concierto en Madrid. Será a las 22.00h. en la Sala Caracol.
Si os gustan los ritmos andaluces, el sonido del cajón, una buena puesta en escena y buenos temas, ese es vuestro concierto.
Yo, para el que tenga un par de minutos, le dejo aquí el vídeo de su primer single, "Que me lo quieren quitar", extraído de su primer álbum 'Sueña'.
Y por supuesto, el que tenga unas horas que se pase el miércoles por la Caracol. El precio de las entradas es de tan sólo 10€. Yo estaré por ahí. Nos vemos!
El pasado día 1 se cumplió un año de la triste pérdida de mi amigo Jorge. Un año en el que en multitud de ocasiones me ha parecido que todo había sido un sueño, un triste sueño. Un año en el que no me he atrevido siquiera a quitar su email de mi lista de contactos.
Jorge era un tío positivo, lleno de bondad, cariñoso, divertido y muy sensible. Trabajamos juntos de teleoperadores hace ya unos años. Un trabajo en el que todos tuvimos problemas pero que, pese a los malos rollos que pudo o no provocarnos la tensión laboral, fue forjando nuestra amistad poco a poco. Supimos, en el escaso tiempo que teníamos para hacernos el relevo, pillarnos el punto. Él era un cabeza loca, un tío muy libre. Yo me identificaba bastante con él, así que supongo que eso, en cierto modo, nos fue uniendo.
Empezamos a quedar fuera del trabajo, a conocer nuestras vidas, nuestros sueños, nuestras debilidades... En definitiva, a hacernos amigos. Quedábamos para cenar, tomar algo o simplemente echarnos unas risas. La vida se encargó de llevarnos por diferentes caminos. Él se dedicó durante un tiempo a hacer de figurante en series españolas de televisión y nunca dejó de actuar como Drag para despedidas de soltero. Yo me centré en lo que había sido mi carrera y comencé a trabajar en un departamento de comunicación. Pero, de una manera o de otra, siempre estuvimos conectados. Nos veíamos poco pero daba igual, yo sabía que él estaba bien y supongo que a él le pasaba igual conmigo. Pasaba un tiempo y yo pensaba: "Tengo que llamar a Jorge".
Después de unos meses, él se centró en un nuevo trabajo. Siguió ejerciendo de teleoperador pero, en este caso, en una empresa que sí se preocupaba por sus trabajadores. Se le veía feliz. Yo dejé el trabajo en el departamento de comunicación y me centré en el Master de Radio y Televisión.
Una tarde, mientras preparábamos uno de los magazines de radio, una compañera me preguntó que si yo conocía a alguien que hubiera trabajado en series o algo parecido. Querían gente que viviera de ello para comentar su experiencia. En fin, si lo que te pagan da para mantenerte, si hay que dedicarle muchas horas... Yo enseguida pensé en Jorge así que les di su móvil y seguí a lo mío. Cuando mis compañeras terminaron el programa me dijeron que Jorge les había atendido estupendamente, que le habían conseguido entrevistar (vía llamada telefónica) y que se encontraba en el hospital.
Decidí llamarle al día siguiente para saber cómo estaba y conocer la causa por la que se encontraba ingresado. Ahí me vino el primer palo: Le habían detectado un tumor. Me sentí fatal. Odio escuchar que la gente enferma de cáncer o cosas similares, pero escucharlo de boca de mi propio amigo me dolió aún más.
Me acerqué hasta la Fundación Jiménez Díaz. Allí me encontré con un Jorge apagado, con las marcas evidentes que deja esa triste enfermedad. Yo pensé que, o bien había pasado mucho tiempo allí sin yo enterarme, o es que él se deterioraba a marchas forzadas. Me contaron que acudió al médico porque le dolía la espalda y que le dijeron que tenía lumbago. Poco después, dejó de caminar. Le ingresaron de urgencia y le detectaron el tumor, supongo que muy avanzado ya.
Estuve un rato con él, le besé en los labios y le prometí que volvería a verle. Fui dejando, no sé por qué, pasar el tiempo. Le llamaba a su móvil y nadie respondía, tampoco tenía el móvil de su chico así que los días se fueron consumiendo sin volver a tener noticias suyas.
Ya me había dispuesto a ir a verle cuando recibí un SMS. Era suyo. En él se despedía de mí. Me pedía que no estuviera triste por él, que le recordara como siempre y que me quería. No entendí nada. Llamé al hospital y allí me dieron la triste noticia. Jorge había fallecido esa misma mañana. 1 de marzo de 2006.
En el centro hospitalario no pude hacer nada. No vi a sus familiares, ni a su chico... a nadie. Una amiga en común, a la que le conté lo sucedido, me llamó indicándome que su móvil estaba encendido y que había hablado con su hermano. Sin dudarlo dos veces le llamé. Me contó que le incineraban al día siguiente, a las 17.00, en Alicante.
Y bueno, os imagináis lo que pasó después. Cogí el coche y me planté a las 5 en punto de la tarde en el tanatorio de Alicante. Fue mi última despedida. Pude verle antes de que se lo llevaran para siempre y me sentí bien por haber llegado a tiempo para darle mi último adiós. No quiero entrar en detalles pero fue muy triste, mucho... Ha pasado un año de todo aquello y aún le recuerdo como si no se hubiera ido.
Jorge, no sabes cuánto te echado de menos en todo este tiempo. Ha habido momentos en los que he necesitado un abrazo tuyo, una sonrisa. Un día soñé contigo. Me abrazabas fuerte y te despedías de mí. Fue un sueño muy real. Yo creo que fue real. Sentí que por fin nos despedíamos para siempre. Donde quiera que estés niño, recuerda que no te olvido.
Esto de escribir dos posts en un sólo día es todo un lujazo, eh...
Hace un tiempo os comenté que estuve con el Langui, de La Excepción. Bueno, no es que quedara con él ni nada por el estilo. Tampoco me fui de cañas. Me lo encontré en el curro y decidí que una foto, aunque fuera con el móvil, sería todo un detalle.
Y aquí nos tenéis. Este veranito. Posando para la cámara...
Pero no es la única horterada que he encontrado por ahí. Hay una mucho mayor.
Un día, desayunando en la terraza del trabajo pasó Bisbal junto a mí y me dijo: "Que aproveche". Y yo aún con la loncha de salami en la boca le pedí una fotillo. Pero, ¿qué me pasa a mí con las fotos? Estoy enferma!
Con nosostros estaba Alicia pero como no sé si le apetecerá salir en mi blog...
Hasta que le encuentre un tratamiento os seguiré contando estas horteradas de friki. Aunque, de verdad, no es mi intención.
Bueno, lo de Bryan Ferry no tiene perdón de Dios. Resulta que este viernes pasado, el cantante vino a conceder una entrevista al programa Hoy por Hoy, que presenta Carles Francino.
A mí me hacía ilusión. La idea de conocer a un mito de la música y tenerle a tan sólo un paso me producía una sensación de buen rollo que no veáis.
Pero... ¿quién es Bryan Ferry? Joer, que yo pensaba que era el que cantaba lo de "Dont' worry, be happy". ¿Os acordáis del temita, no? Pero Susy, coño. Que ese no es Bryan Ferry, ese es Bobby Mc Ferrin. Jajajaja... Pero, entonces... ¿Este qué canta? Estoy súper perdida. No se puede subir en plan fan, con cámara en mano sin tener idea de a quién vas a retratar. ¿No creéis?
Total, que conocer lo que había hecho este tío me dio más buen rollo aún. Bryan, ex vocalista de Roxy Music, creadores del tema "Slave to love". Vamos, que en los 80 a mí me encantaban.
¡Cómo se me va la olla!
Y después aparecieron por allí el dúo Nena Daconte. Unos chicos bastante majetes. Y nada, aquí me tenéis con ellos.
¿Somos buenos por naturaleza? ¿O somos unos cabronazos? ¿Somos cabrones con los demás porque antes lo han sido con nosotros?
¿Dónde están nuestros valores? ¿Y nuestros principios?
El otro día navegando por Youtube descubrí un vídeo que me hizo sonreir. Más que sonreir, casi me hace llorar. Tampoco es nada del otro mundo, pero muestra buenos sentimientos, algo escasos últimamente.
Por eso quiero que le dediquéis un par de minutos a ver este vídeo. Si tenéis buen fondo, os alegrará el día. ¡Que lo disfrutéis!
Almazán es un pueblo extraño. Si hace un mes coincidía con un chaval idéntico a Jorge, de la última edición de Operación Triunfo, este fin de semana he conocido al Neng de Castelfa.
Dicen que todos tenemos un doble por ahí. Yo creo que están todos en Almazán. No es posible que en tan poco tiempo, y en el mismo sitio, dé con los dobles de dos personajes conocidos.
El Neng era clavado: pelo rapado, patillas, gafas de sol, pantalones de chándal, buga con cristales tintados y una manera un tanto “macarrilla” de actuar. Resulta que al tío que le habían quitado el sitio en la gasolinera, y por no enfrentarse al que le había puteado, ha decidido joderme a mí. Como buen cobarde. Vamos, era el típico chulito que piensa que el pueblo es suyo. Gente rara en ese municipio.
Jorge no es de Villarejo de Salvanés, ni el Neng de Castelfa. Los dos son de Almazán. Os lo prometo. Yo les he visto.
Vaya, pues se me ha pasado contaros que el otro día estuve en el concierto de Fito&Fitipaldis. Bueno, para empezar deciros que salí mucho más contenta de lo que entré. No es un grupo que me haga especialmente ilusión. Me gustan algo, pero ahora, después de esto, mucho más.
Tocaron algunos temas de pie; otros, sentados… Hubo canciones en acústico, guitarra española, rock n’ roll, blues… La presentación del concierto fue a través de un video que pusieron en pantallas gigantes. En él, un cómic de Fito (muy logrado, todo sea dicho) presenta a los miembros del grupo, al jefe de seguridad, al del catering… no le faltó nadie, la verdad.
24 canciones en total, dos horas de buena música y buen ambiente. El Palacio de los Deportes a rebosar (creo que fueron unas 15.000 personas). La gente bailó, disfrutó y se lo pasó genial.
Si tenéis posibilidad de verles en alguna ocasión, no lo dudéis. Será una buena elección.
A mis 31 años aún no comprendo muchas cosas. Supongo que no es nada extraño, que a todos nos pasa.
Mientras busco soluciones os dejo con unas cuantas paranoias. ¡Las mías!