Y llegó el día de la fiesta de despedida...

Muchachito Bombo Infierno fue el encargado de amenizar la famosa fiesta de despedida que organizaba el CES. La verdad es que yo apenas me enteré de nada porque nos retrasamos en la cena y llegamos bastante tarde. Lo justo para hacerle alguna fotillo y coger el ritmito.
Faltó gente. La verdad es que eché de menos a Ali (que ese día viajaba rumbo a Sao Paulo, de nuevo a casita) y a Diana (que se quedó muda de tanto rajar por teléfono... por cierto nena: enhorabuena!).
Después de 9 meses de máster, de duras tardes preparando informativos, ya era hora de algo diferente. Al menos, de vernos todos en un sitio distinto al CES.

Pasamos un buen rato a pesar de algún rollito raro que hubo por ahí, pero al menos estábamos todas juntas, echándonos unos bailes. La pobre Mary... no podía ni andar y encima el segurata de la sala se la quería ligar... (María, ese era de los de metro y medio, ya me entiendes, de los de piel oscura. Yo que tú me habría animado. Una experiencia así pasa pocas veces en la vida, jajaja).
Es raro ver cómo los caminos comienzan a bifurcarse y cada una tira para un lado. Al menos, da pena.
Pero por otro lado, tampoco está tan mal. Vamos, que si necesito tirar de enchufillo algún día igual triunfo. Diana a La Sexta. Marina en Punto Radio. Ana, Raquel y Tania... viva Intereconomía! Marian en Telecorredor (hey, esa zona de Alcalá). Y yo... Finalmente dejé la tele y entré en la Cadena SER, colaborando en un programa local. (Marina, recuerda: 105.4. Casi 5 millones de oyentes...)
La noche no dio más de sí. Después de unas copas y unos bailes teníamos que volver a nuestras rutinas. Una pena, con las ganas de cachondeo que tenía yo...
Al día siguiente, al MetroRock, donde casualmente me encuentro y hablo con.... Muchachito! Esta vez sí que pude disfrutar algo más del concierto.

A mis 31 años aún no comprendo muchas cosas. Supongo que no es nada extraño, que a todos nos pasa. 