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La Coctelera

Las Paranoias de Susy

26 Diciembre 2006

Paranoias de valoraciones y balances

El 2006 va llegando a su fin y supongo que a estas alturas lo que toca es hacer valoración, balance, o como quiera llamarse a lo que voy a hacer yo.

No me quiero poner melancólica, yo no soy de estas chorradas, así que a ver cómo lo explico sin resultar la típica “chapas” soltando el típico sermón navideño. Joer, que no soy del Opus, lo siento (y que no se ofenda nadie, por Dios, no la vayamos a montar por un pequeño comentario).

En fin, que este 2006 ha sido para mí como una montaña rusa. Empecé libre de cargas en cuanto a trabajo se refiere. Dejar el Consejo y dedicarme al master ha sido una de las decisiones más positivas de mi vida. Los meses que estuve profundizando en la tele y la radio me han marcado (para siempre). El master me llevó a trabajar unos días en Telecorredor, a hacer una prueba en la SER, a ser admitida, a ampliar la beca un mes más, después otros tres meses y, por fin, termino el año con un gran regalo: CONTRATO. Vamos, que en ese sentido no me puedo quejar nada.

El 2006 también me ha dado otras cosas; por ejemplo, buenos amigos, la casa del pueblo… y ha afianzado lo que ya tengo.

Pero este año también me ha quitado cosas, lo más importante, a mi gordito. También he perdido a mi gran amigo Jorge. Ha sido toda una putada. Sin duda, las grandes putadas del año.

Como veis, un poco de todo. Variadito, como diría Pepe el camarero.

En fin, que no os aburro más.

Felices fiestas a todos los que me seguís o a los que, por casualidad, habéis caído en mi blog. Gracias a vosotros me animo a escribir.

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17 Diciembre 2006

**Nota informativa**

Hay personas a las que no les gusta verse reflejadas en las cosas que cuento. Gente que quiere desvincularse de mis crónicas y de mi particular forma de narrarlas. Es una pena, porque creo que las historias contadas a medias no son historias.

En una época en la que la palabra ‘censura’ vuelve a estar en boca de todos, yo cedo a las presiones y para no herir sensibilidades, y a petición del interesado, voy a proceder a la eliminación de uno de mis posts y a suprimir su nombre en todas y cada una de las entradas de este blog. Le llamaré X. Además, a partir de ahora, trataré de evitar que cualquiera de mis anécdotas diarias guarden relación con este sujeto.

No obstante, quisiera expresar mi malestar ante tan inusual demanda. Un periodista debe contar las cosas tal y como son. Debe ser capaz de transmitir todo aquello que ve, que siente, que opina… Creo que ponerle cortapisas a eso es limitar, en parte, sus capacidades.

Con este blog lo único que pretendo es compartir mis propias experiencias, sean estas buenas o malas. Contarle al mundo, y a quien lo quiera saber, las cosas que me suceden, cómo me siento en determinados momentos o qué opino al respecto de uno u otro tema. Es una pena tener que cambiar el prisma para ver las cosas de otro color.

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12 Diciembre 2006

El antes y el después

Dicen que siempre hay un antes y un después para todo. Un momento en el que dejamos cosas atrás para seguir hacia adelante. No sé muy bien por qué pero creo que eso es lo que me ha pasado a mí este fin de semana.

El sábado no fue un buen día. Por decirlo de una manera un poco más radical: el sábado fue un día de mierda. Me desperté triste y algo nostálgica. Estar en la casa del pueblo y con el frío que hacía me hacía recordar a mi gordito. Y bueno, como ya no está pues me derrumbé un poco. Después, bronca con X. Vamos, una mañanita muy salá.

Total, que pillo el coche y llegando al pueblo más cercano me sale una loca con una furgoneta de un camino de cabras. Sin mirar ni nada. Sin parar. Sin prestar atención a la carretera. Esquivo el coche, adelanto y me paro en una rotonda. Miro por el retrovisor y veo que la menda del coche me está poniendo caras. Yo soy muy impulsiva, reconozco que a veces debería tener un poco más de cuidado pero me salió del alma bajarme del coche. Y ese hecho lo cambió todo. Estábamos discutiendo por quién tenía, o no, razón cuando la chica, a lo Bruce Lee, pega un salto y me da una patada. Acto seguido, un empujón. Yo, como no, me vuelvo loca, me dirijo hacia ella con la esperanza de tener súper poderes o algo así y cuando nos vamos a enganchar llega el novio de la piba y me lanza por los aires. Conclusión: ostión al canto. Entre insultos y tal, ellos cogen su coche y se largan.

Histérica llamé a la Policía que no tardaron nada en llegar (da gusto, porque en Madrid, o tardan 3 horas, o simplemente pasan de ti). Si la movida entre X y yo podría haber no parecido para tanto, a partir de este hecho la cosa empeoró a lo bestia. Voy a la casa de socorro, me curan, pongo la denuncia y decido no volver a la casita del pueblo, sino pillar el coche y vuelta a Madrid.

A mí no me apetecía estar en casa. La cosa entre X y yo no estaba como para tirar cohetes, así que decido ir a casa de una amiga. Fue allí donde el pie me empezó a doler de la ostia, y fue allí donde me dieron un par de amarillos (con espasmos incluidos) que casi me matan por completo. No sé cómo llegué al Ramón y Cajal para que me vieran el pie. Diagnóstico: esguince. Y un dolor que cada vez que pisaba el suelo veía las estrellas.

La situación no mejoró cuando llamé a casa para decir dónde estaba y qué me pasaba. Opté por dejar el coche aparcado, coger un taxi y buscarme un hotel. El taxista era cosa curiosa. Un hippie de estos, con 50 años, y un buen rollo que no veas. Me llevó a pillar unos medicamentos para el dolor, bajó él y los compró. Después, a buscar un hotel. Yo no sé, pero el colega me llevaba a unos sitios que yo le decía: “tronco, fumo petas. Creo que este hotel es un pelín carillo para mí”. Total, que acabo en un hotel con la misma pinta de caro que los otros. Pero me da igual. Yo lo que quiero es una ducha y una cama. Pero el lector de tarjetas no funciona. Dios! ¿Qué hago ahora? El tío se tira el rollo, me da su móvil y me dice: “Confío en ti. Ya me pagarás”. Después de caminar hasta la recepción, con la maleta haciendo las veces de muletas, me dicen que el hotel está completo, ¡Y el de enfrente también!

Solución: Llamar a Silvi a ver si me acoge en su casa hasta que se solucione algo mi vida. Llegué sobre la una de la madrugada. El conserje, al verme con el pie tan mal, la maleta, las radiografías y una cara de dolor de la leche, vino a ayudarme. Decide que, como no puedo andar, me va a llevar hasta el portal de Silvia en una silla de estas de oficina, con ruedas. Al loro el cuadro: 01.00h. Una colgada, con una maleta, sentada en una silla de oficina y un sudamericano más majo que las pesetas empujando el “remolque” hasta el portal número 2.

Pasé un día allí, hasta que las cosas se calmaron un poco. Finalmente regresé a casa.

Hoy me ha llamado la chica de la movida para disculparse conmigo y las cosas parecen que han vuelto a su cauce. Pero hay algo en mí que ha cambiado. No sé el qué ni para qué me servirá pero creo que he aprendido mucho con todo esto. Si os soy sincera, espero que nunca me vuelva a pasar una cosa así.

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4 Diciembre 2006

Klaus (II)

Klaus apareció también por sorpresa. Era uno de los gatitos a los que mi madre daba de cenar. Una noche se debió perder y acabó en la puerta de su casa. Ella lo cogió y me llamó para preguntarme si quería otro gato. Y, por supuesto le dije que sí. Y para la elección del nombre hice algo como con Chris. Él aparició el 18 de diciembre, cuando faltaba una semana para que se cumpliera un año con Chris en casa. Y como era casi Navidad, pensé: Santa Claus, Claus, Klaus. Y así fue.

Este gato es la leche. No sabría muy bien explicarlo. Klaus tiene un carácter un tanto atípico. Se le suelen cruzar los cables muy a menudo, hecho que demuestra con una desatada actividad. Da igual lo que pille: gato, muñeco, ropa... Cuando le da el punto, le da.

Sus posturas son un tema aparte.

Mi gato no puede vivir sin unos muñecos con forma de ratoncitos que le compré hace tiempo. No podría calcular cuántos ha tenido desde entonces, pero han sido muchos. Cada vez que ve uno se vuelve loco. No sé qué tendrán, la verdad.

Se van a cumplir seis años desde que estamos juntos. Seis años en los que me hemos pasado momentos buenos, malos, regulares... Un tiempo que he disfrutado junto a él. Y lo que nos queda!

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3 Diciembre 2006

Hip-hop Rock de la mano de Hora Zulú

El pasado viernes, 1 de diciembre, y dentro del marco de la gira Inferno Rock Tour '06, los granaínos Hora Zulú actuaron en la Sala Copérnico de Madrid.

Comenzaron recordando que su nuevo álbum no se pone a la venta hasta el próximo 12 de diciembre. ¿Y qué significa eso? Pues simplemente que como el concierto no formaba parte de su gira de presentación, no iban a tocar demasiados temas de 'El que la lleva la entiende'. Así que sólo ofrecieron 4 temillas nuevos y el resto fueron un pupurrí de sus dos primeros álbumes, 'Me duele la boca de decirlo' y 'Crisis de claridad'.

Me gustó que Aitor Velázquez, el cantante del grupo, agradeciera a todos los asistentes que eligieran su concierto y no el de Violadores del Verso que, creo, actuaban esa misma noche en la capital.

En fin, a lo que voy. El concierto estuvo bastante bien. Apenas hubo agobios (que yo lo paso fatal donde hay mucha banda) y se notó el hecho de que la sala fuera pequeña. No sé, hubo como más cercanía con el grupo.

Creo que los temas fueron muy bien escogidos y no defraudaron a nadie. Bueno, a mí un poco. Intenté hablar con ellos después del concierto pero no sé por qué los de seguridad no dejaban pasar a los medios. Cosa que, por otro lado, me parece fatal. Entiendo que los medios son quienes tienen la capacidad de hacer a un grupo más o menos importante. Pero bueno, supongo que esas serían sus normas y hay que respetarlas.

Por lo demás, todo perfecto. Cerca de una hora y media de concierto, buena música y muy buen rollo.

Por si no les conocéis, o si os molan y os apetece escuchar algún temita suyo, voy a colgar un par de videos que grabé yo misma el otro día.

El primero, "Agua de mayo", os lo dejo aquí mismo. Dentro de unos días pasará a formar parte del archivo, que encontraréis en el menú derecho de mi blog (en el apartado 'Videos'). Allí dejo desde hoy también el segundo video que grabé y que lleva por título "Andaluz de nacimiento".

¡A difrutarlo!

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30 Noviembre 2006

Paranoias de buen rollo

Esta tarde, en el metro, de camino a casa, me ha ocurrido una cosa muy curiosa.

Estaba en el vagón, de pie, sujetándome a la barra, cuando ha entrado un tipo extraño. Creo que era marroquí, iba en zapatillas de andar por casa y bastante desaliñado.

La cuestión es que se ha puesto a mi lado y ha empezado a rebuscar en los bolsillos. Ha sacado unas cuantas monedas y no sé por qué le ha dado un "flash" y en un gesto como de querer entregarme algo, me ha mirado y me ha dicho: "Toma esta moneda. Te dará suerte". Uah! A mí me ha dado un buen rollo que no veas. En pleno centro de Madrid, y tal y como vamos hoy en día, es más frecuente encontrar gente que te empuje, que te mire mal, que se pelee contigo por un asiento en el metro... pero no un tío que de repente te dé una moneda -que por cierto, era de Eslovenia-, para que te dé suerte! Cosa curiosa.

El caso es que el colega ha seguido rebuscando en los bolsillos y, repitiendo los pasos anteriores, me ha preguntado: "¿Tienes novio?" Claro, yo he pensado: "Ya está. El típico listo". Mi gozo en un pozo. Al final, resulta que el buen rollo no lo era tanto... Pero al segundo, me ha dicho: "Toma. Coge esta piedra para él. Para que le dé suerte". Era una piedra pequeñita, de cuarzo rosa que, curiosamente, es mi piedra. Y le he respondido: "Vaya, como me dé suerte de verdad voy a tener que ir a buscarte". Y se ha bajado en la siguiente estación.

Otra vez de subidón. Me encanta encontrar peña extraña por ahí, gente feliz, a la que se le va la olla. Es sorprendente lo que te puedes encontrar. Al menos este tipo era feliz. Y con su felicidad me ha hecho feliz a mí. Ya ves, qué paranoia de buen rollo.

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25 Noviembre 2006

Chris (I)

No sé si sabéis (deduzco que sí) que me encantan los animales. Hoy, quiero presentarsos a mis gatos. Comenzaré por Chris (Tengo 4, así que os lo iré dosificando poco a poco para que no acabéis saturados de gatos)...

A mi niña la encontré saliendo una noche de Nochebuena del trabajo. Se dejó acariciar desde el primer momento y tuve la sensación de que se quería venir conmigo. Como iba de cena y tal, pensé: "si mañana sigue aquí me la llevo a casa". Y así fue.

Cuando al día siguiente bajé de la oficina para ir a comprar una merendola, allí estaba ella. La subí conmigo y le di de comer. Después, la llevé en el coche a casa. Y desde entonces sigue conmigo.

El nombre se lo puse porque la encontré precisamente el día de Navidad.... Christmas... Chris... Fue en el año 1999.

Ella me ha acompañado desde que decidí pirarme de casa. Estuvo en mi primer pisito en Embajadores y también cuando me mudé a Pozuelo. Por supuesto, cuando me fui con X también se vino conmigo.

Le encanta el queso. Da igual el tipo: roquefort, en polvo, de cabra... También le pirra el café en polvo. Buag!! Duerme siempre abrazada a mí y suele seguirme por toda la casa, no me quita ojo. Es la caña cogiendo al vuelo pelotitas de papel de aluminio, se vuelve loca cada vez que ve una.

Tenemos una relación muy especial entre las dos.

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Próximo gato: Klaus (II)

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24 Noviembre 2006

Triste cumpleaños

El pasado día 21 fue un día muy triste para mí. Mi "gordito" hubiera cumplido 11 años. Ya ves, qué paradoja, si sumas 1+1 dan dos, y así se llamaba él: Dos.

Habrá gente que piense que vaya chorrada, que es sólo un perro, pero para mí era mucho más. Yo diría que un miembro más de mi familia, incluso podría afirmar que mucho más importante que gran parte de ellos. Ya ves, soy así.

Le echo muchísimo de menos. No poder abarzarle me mata. Miro sus fotos y aún no soy capaz de crérmelo. Él siempre estaba ahí, de buen rollo. Daba igual que le regañaras, siempre estaba de subidón. Y ahora, sola... no sé.

Espero que haya un lugar, más allá del espacio y del tiempo, en el que las energías sean más fuertes que todo y volvamos a unirnos de nuevo, algún día...

"Gordi", te llevo en mi recuerdo cada segundo, cada minuto... Te necesito, te echo de menos, te quiero... Me siento muy sola sin ti.

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